Lección de vida número 1.

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Chicas de hoy en día, sí, las que llamáis putas a otras mujeres por cosas tan simples como no entregar su primer beso o su virginidad a lo que vosotras llamáis "la persona indicada", quiero daros un mensaje:

Para mantener una vida en pareja, hay que aprender a estar sola. No digo que estar sola signifique hacer de todo con todos porque tiene libertad, no. Estar sola significa ir, venir, volver a ir, y volver a venir, sin dar explicaciones a nadie. Porque, quizá soy yo que soy rara, pero con 16 años lo que menos gusta es dar explicaciones. Aprender a estar sola significa aprender que no se puede querer a cualquiera, y que hasta que no te quieras a ti misma, no podrás amar a nadie. Aprender a estar sola significa hacer locuras de las que jamás arrepentirte, pero a la vez jamás repetir. Aprender a estar sola significa madurar y ver la vida de una forma que no se puede ver si no lo estás.
Pero vosotras jamás aprendisteis, ni aprenderéis, y supongo que lo que es vuestra vida lo llamáis madurez, quizá porque trabajáis en algo que os ha salido en vuestro grado superior (o donde os han enchufado vuestros papis) o simplemente porque os estáis labrando vuestra vida en la universidad y sois unas chicas de provecho, pero no, no sabéis.
Madurar es aprender a diferenciar entre lo que se quiere y lo que no, aprender a que si alguien no quiere respetar tu opinión, que espere sentado a que te importe, madurar no es emborracharse todos los fines de semana y llamar a tu novio el domingo para verle y echar un polvo de resaca mientras le dices cuánto le has echado de menos mientras bailabas con tus amigas delante de cientos de tíos babosos que miraban cómo se te marcaba el culo con esa falda tan corta.
Madurar no es comerte con los ojos a cualquier musculitos que pasa por tu lado añadiendo un "a este yo me lo llevaba a la cama" y argumentando un "aunque haya escogido el plato, yo puedo seguir mirando el menú".
Madurar no es ser una chica mayor que ya sabe hacerse su propia comida, pero que no la come "porque eso es de putas".

No, lo siento. Madurar es saber ser independiente aunque no puedas parar de depender de alguien. Madurar es no tener la necesidad de que cuatro croissants (o lo comúnmente llamado chulo playa) os digan que os untarían con nata, mientras dejáis un donut en vuestra casa a medio comer añadiendo un "ya tendré tiempo de comérmelo mañana". Madurar es tomarte una cerveza o dos con tus amigas (o las que sean) y volver a casa con miles de historias y consejos nuevos, no con los oídos pitando por la música estridente. Madurar no es buscar a cada segundo cómo le va la vida a alguien para que si le va mal, decirle un 'te lo dije' de esos que tanto os gustan, es ser feliz con la tuya y desearle hasta a tu peor enemigo que le vaya al menos la mitad de bien que a ti, porque desde que eres feliz, no sabes desearle el mal a alguien. Madurar es saber que todo el mundo tendrá su merecido, pero que no serás tú el que malgaste su tiempo bailando alrededor al son de la canción de los acomplejados. Madurar es cocinar de pena y aprender a su lado, y si se te quema la comida, pedir una pizza. Madurar es improvisar, es tener calculado todo lo que vas a hacer, y al final hacerlo al revés, es no saber dónde estarás mañana, pero si con quién quieres estarlo. Madurar es dar el 200% de ti, y que aún así te parezca demasiado poco. Madurar es no necesitar la aprobación de nadie para saber que estás haciendo bien las cosas. Madurar es aprender que la vida es dura, que caerse al suelo duele, y que ir con tacones por la vida sólo se puede hacer cuando sabes cómo pisar bien. Madurar es levantarse sólo y ayudar a levantarse a la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, porque si hay que volver a caerse, mejor que caigas tú. Madurar es pensar primero en una misma, pero antes en él, porque su dolor te duele dos veces, y el tuyo sólo una.

No sé, madurar, es que te cuenten ese chiste verde y puedas reírte a pleno pulmón. sin avergonzarte. Es aceptar las críticas, aunque vengan del periodicucho escrito en papel reciclado de tu vecina del sexto.

Madurar es aceptarse, y, le pese a quien le pese, presumir hasta de tus defectos.

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