No hay herida que el amor no cure

14:55

Cuando más triste estás, más feliz pretendes escribir, como si la primavera hubiera llegado a tu alma, aunque tu corazón esté más que destrozado. Que me lo digan a mí, que estuve años hundida en el pozo, y aún así salía para rescatar a los que estaban en la superficie. "Eres la chica más alegre que conozco", me decían, y luego no entendían el por qué de mis lágrimas cuando el alcohol se fundía con mi sangre y disimular ya no era una opción, aunque así aprendí a llegar hasta ese punto en el que aún podía disimular y no tenía que hacerlo del todo. Llevaba la alegría (si se puede llamar de esa manera) en la sangre, aunque llevase el declive en el alma. Los hombres no eran más que un simple juguete con el que te entretienes antes de entrar a ver al doctor, que te va a mandar ibuprofeno para el dolor de corazón y quizá un protector estomacal, para que los golpes que te da la vida duelan un poco menos.
Hasta que llega esa persona y no fingir funciona, te lo ve en los ojos, y tú se lo ves a él. En ese momento no sabes si la vida te está mandando una señal, o si quiere entrar contigo al médico, a que os receten ibuprofeno juntos, y reventar de la risa al salir diciendo un "se creen que es la solución para todo". Hasta que sabes, gracias a él, que la mejor medicina es la risa, que una pastilla de sus carcajadas te podría alimentar durante días. Que cuanto más te conoces, más te gustas, y más le gustas, que la vida puede que tenga color al fin y al cabo, y que el cabrón del karma ya no te tiene como objetivo. Con él aprendes que la verdad siempre va por delante, y aunque fueses Pinocho, no tendrías problemas porque te creciese la nariz, con él no tienes la necesidad de decir mentiras, sólo ser tan cristalina y clara como el agua mineral. Ya no te empalaga ni el más azucarado de los donuts, eso, al fin y al cabo, es enamorarse.

Quién me iba a decir a mi, que la risa, y que su amor, me iban a salvar de una vida que ni yo sabía cómo mejorar. Que ya no había catástrofe, que todo estaría en calma. Y es que, aunque al principio no lo creía, el amor de verdad, cura todas las heridas, incluso las más profundas.


Porque la verdadera solución a los problemas llega cuando menos la estás buscando.

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2 comentarios

  1. Qué bien me ha sentado esta visita :)

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  2. Muchas gracias! Espero que lo siguiente que escriba te gusta (aunque últimamente no esté completando mucho el blog, me alegra que te haya gustado. Un abrazo !

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