Querida yo del pasado

4:59

Hola, ¿cómo estás?

Hace tiempo que no sé de ti, pero la verdad es que no te echo de menos. No echo de menos tu risa, ni tu mirada, ni siquiera tu cuerpo. No echo de menos tu forma de andar, ni tu manera de llevar la ropa. Tampoco echo de menos tu forma de ser, ni esa manía que tenías de caer bien a todo el mundo. Jamás te quise, no, aunque todos los demás pensaran lo contrario, digamos que se me daba demasiado bien fingir, tal y como tú me enseñaste, demasiados años junto a ti me hicieron llegar a aprender tanto.

Creo que hace tiempo que la vida te echó un mal de ojo, que te han sustituido por otra persona, que dicen que es mejor que tú, aunque, créeme, eso es lo mejor que podía pasarte, ya no encajabas en el hueco que te hiciste a la fuerza. Creo que también te comió tu propia mentira, que llegó un momento en que mentirte incluso a ti, te terminó haciendo daño, y cuando quisiste darte cuenta, ya estaba esa otra persona ocupando tu mismo puesto, siendo tú, como ese sustituto que lo hace mejor que el actor principal en una obra de teatro. Te diría que me da pena todo eso, pero a diferencia de todos aquellos que te rodean, yo aprendí de los mejores que no es bueno decir mentiras, que te terminan comiendo por dentro.

Venía para contarte que he encontrado una nueva vida, que soy feliz sin ti y sin esa carga que tenías encima, venía a contarte que no hay cosa más grande que sentir el amor verdadero en todos los poros de tu piel, como ese cosquilleo cuando se te duerme una pierna, como esos nervios cuando vas a ver a alguien que jamás has visto y quieres causar buena impresión, como esas ganas de que llegue el verano todos los días del curso. Deberías probarlo, o quizá, pronto lo probarás.

Si, te hablo a ti, querida yo del pasado. Me gusta saber que me he despedido de ti, que la evolución ha seguido el curso que debía y que al fin soy como siempre quisimos ser. Pero, a pesar de todo, no dejes nunca de ser como eres, al fin y al cabo, de eso es de lo que aprendí yo. Sigue así, sin dejar que te pisen entera, aunque de vez en cuando tengas el pie un poco destrozado. Ve a donde quieras, cuando quieras, pero sin hacer daño a quienes te quieren (valga la redundancia) de verdad, porque ellos son los que jamás te dejarán sola. No confíes en nadie, porque incluso hasta aquel o aquella que jamás pensaste que te haría daño, terminará haciéndote sufrir de una manera u otra; pero finge, haz creer que eres como siempre, para que así el daño no te duela, pero al fin y al cabo, lo vivas todo. Conoce gente, ríete con ellos, sé esa mujer de la que siempre nos sentimos orgullosas, la que planta cara al mundo aunque él le saque 20 cuerpos.
Pero, sobretodo, no te olvides de amar, de soñar y de sonreír. Porque los sueños pueden cumplirse si te esfuerzas, porque tu risa terminará llenando un alma,
y porque el corazón y esa sonrisa sincera te harán llegar a donde estoy ahora.

Porque el amor, al fin y al cabo, es la fuerza que mueve el mundo.
















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2 comentarios

  1. ¡Muy bueno, te sigo!
    Yo también estoy empezando, escribo una especie de relatos cortos, si quieres pasarte :)
    http://ruinahastaquevivalocontrario.blogspot.com.es/

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