Aquellas veces

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Esas veces que no supe ni empezar, y aquellas que no sabía cómo terminar algo. Todas aquellas veces que estaba perdida, y que no había manera de conseguir encontrarme. Aquellos días en que el "nosotros" era tan sólo un pronombre personal, y no un estado de ánimo. En todo aquel tiempo creí conocerme, creí que las hojas de los árboles eran verdes, y el mar azul, que si te caes al suelo te haces daño, que 1+1 siempre sería 2. Todo eso hasta que te conocí.

¿Sabes ese momento en que toda tu vida da un giro de 180º y todo lo que creías tener claro, se vuelve oscuro y dudoso? Cuando la única cosa que tienes clara en la vida, es que quieres arriesgar, cuando lo único que quieres saber es qué ocurrirá, vivir el día a día y no pensar, tan sólo disfrutar, cuando todo es inocente y a la vez piensas mucho en ello, cuando no sabes cuál es tu estado de ánimo, pero te pasas el día sonriendo. Y a la vez es duro, no sabes qué ocurrirá, y tampoco sabes si tu capacidad de aguantar las tempestades seguirá siendo eficaz, o si después de todo tu sufrimiento has terminado siendo como aquella casa de madera que se derrumbaba con el soplido de un lobo. Pero a la vez quieres luchar, quieres demostrarle a todos aquellos lobos que quieren tirar la casa que poco a poco estáis construyendo, que por muy débil que parezca todo, hasta lo más débil puede superar cualquier obstáculo si se lo propone de verdad. Y lucháis, y seguís luchando, y seguís construyendo, y finalmente, creéis hundiros, creéis que todo se derrumba, pero no, saléis a flote, después de reconstruir uno a uno y día a día los trozos destrozados de aquellos cimientos, hasta que finalmente, terminada la casa, tenéis varias opciones: seguir dentro, o salir por la puerta. Nosotros decidimos seguir dentro, y que si salíamos por la puerta fuese juntos y de la mano, para irnos a otra casa mejor.

Todo esto nos ha pasado, y todo esto, como buenos luchadores, hemos conseguido vencerlo, hemos conseguido subir a la cima de aquella montaña tan alta que jamás creíamos que alcanzaríamos, hemos conseguido llegar a la meta de esa carrera tan larga donde pensábamos que íbamos a rendirnos nada más empezar. Y, a veces, nos preguntamos un por qué, un por qué decidimos arriesgar e ir por el camino más difícil, un por qué decidimos enamorarnos en un momento clave en nuestras vidas, un por qué a pesar de todo lo malo, cuando estábamos juntos el mundo no existía y sólo podíamos ser felices, y sin apenas conocernos. Pero, quizá las mejores historias no tienen un por qué.


Quizá los mejores amores son aquellos que encuentras donde menos los imaginas, y las mejores cosas vienen de situaciones extremas y momentos malos.


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1 comentarios

  1. He llegado por fin, me gusta mucho lo que transmites se nota mucho que tienes un sentimiento increible.
    No pares de escribir.
    Un abrazo fuerte

    :Atardecer eterno de octubre, diciembres que nunca terminan

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