Llorar.

13:26

Quien bien te quiere te hará llorar, o eso me decía mi abuela, y hasta hace poco pensaba que no tenía razón. No sé, ¿a quién le entra en la cabeza que una persona que te quiere con todas sus fuerzas sea capaz de hacerte daño, de verte llorar a propósito? No. Me negaba, el amor no era eso, ni nunca lo será.

Hasta que aprendí que las lágrimas no son solo de tristeza, ni tampoco de alegría, que sí hay lágrimas de amor, y que llorar, no siempre es tan malo como parece. ¿Quién no ha llorado porque sí viendo una película de estrenos TV con mas anuncios que película? ¿Quién no se ha caído al suelo o se ha dado el golpe de su vida y se ha puesto a llorar sin razón alguna, como si las lágrimas fuesen a curar la herida que estaba empezando a sangrar? ¿A quién no le ha entrado una rabieta delante de sus padres para ver si así podía conseguir algo? ¿Quién no ha llorado con esos vídeos de Internet que da igual de qué sea, pero sólo con la música de fondo, ya estás inundando tu habitación?

Aunque si tuviera que especificar más, las lágrimas son mucho más que eso. Puede haber lágrimas de "joder, no me esperaba esta sorpresa", lágrimas de esos momentos en los que no sabes ni qué decir, y eres tan feliz que es tu cuerpo el que habla. Hay lágrimas de "joder, como te echo de menos", incluso antes de empezar a hacerlo. Lágrimas de esas que salen cuando la vida que siempre quisiste, e imaginabas, la tienes ante tus ojos, y no, no es un sueño. Hay lágrimas de querer mandar a alguien a tomar por culo, pero saber que no puedes, porque no ha hecho nada malo. Lágrimas de tener un mal día solo porque las hormonas han venido a visitarte. Lágrimas de estar 20 días encerrada en casa estudiando (que en realidad son 5, pero ostras, se hacen eternos) y que el estrés te coma hasta las plantas de los pies. Lágrimas de "que mayor se hace mi pequeño/a" cuando ves a tu hermano, tu prima, tu sobrina, tu lo que sea, cambiando el rumbo de su vida.

También hay lágrimas tristes, pero necesarias. Como esas que sueltas cuando sabes que has hecho algo mal, y no sabes como remediarlo, como si el espíritu de tu niño interior viniera a visitarte. También como esas que aparecen cuando tienes que despedir algo, o a alguien, simplemente porque no merece la pena tenerlo contigo. O esas lágrimas cuando te han hecho daño personas por las que tú habrías dado el brazo si hiciese falta, y además sin pensártelo dos veces. Lágrimas que aparecen en la ducha, en tu cama, o cuando nadie te ve, sólo porque preocupar a alguien no es lo tuyo, pero eso ya lo sabes. Y aunque, estas lágrimas sean malas, o eso dicen los que hablan, tienes que soltarlas al menos una vez en tu vida cada una para saber qué es vivir. Porque no hay mal que cien años dure, ni que por bien no venga, porque todo tropiezo es una gran lección que hemos de aprender, y cada lágrima, una futura sonrisa.

Y yo que he vivido todo esto, y que ahora, las únicas malas lágrimas que suelto, son cuando hago algo mal (digamos que por desgracia, nadie es perfecto, ni siquiera yo), digo que no hay lágrima mala, ni buena, porque cada una nos enseña algo que nos servirá en un futuro.


Lo único que pido es que si lloras, lo hagas en mi hombro, para que así tus lágrimas no vayan a cualquier lugar.

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