Ya nos echarás de menos.

10:06

"Ya nos echarás de menos", me dijisteis, haciéndome creer que mi vida a partir de ahí iba a basarse en una tormenta tras otra, inundando todos mis rincones y teniendo que ir a nado, o en canoa, por todos mis caminos para intentar llegar a alguna parte, o a ninguna. Me hicisteis creer durante mucho tiempo que la culpable era yo, que no sabía apreciar las cosas, que estaba siendo la villana de esta nueva novela que habíais escrito, dándole la vuelta a la tortilla sin dejar que se haga bien. Me hicisteis creer que no valía nada, que era como esas monedas de 2 céntimos que guardamos en la cartera durante meses y que jamás llegamos a utilizar, me hicisteis creer que me merecía lo que me pasaba, que el karma me lo estaba haciendo pagar.

Me decepcionasteis, y todo ese respeto que había guardado durante todo el tiempo que estuvisteis en mi vida se perdió, como se pierden los miles de dibujos que hacemos de pequeños, como se pierden los trenes todos los días, como se pierden los minutos preocupándonos de los que realmente no se preocupan de nosotros. Me hicisteis creer que yo no me merecía el amor, que no me le merecía a él, y que tarde o temprano se daría cuenta de lo que os disteis vosotras, que tarde o temprano se iría, huiría de la Venecia particular que me habíais hecho construir, y sin buscar una balsa, que huiría a nado si hiciera falta sólo para alejarse de mi. Me hicisteis desconfiar del mundo, creía que detrás de cada palabra amable que me decía cada nueva persona que aparecía en mi vida, estaría alguien que tarde o temprano se reiría de mi, me despreciaría o se daría cuenta de que no merezco la pena.

Y un año después. Puedo decir que no teníais razón, que las únicas tormentas que hay en mi vida son las que disfruto debajo de una manta y acurrucada a él, comiendo y haciendo guarrerías. Puedo decir que aún existen personas buenas, que merecen la pena, y que es posible salir a la calle sin la necesidad de llegar a casa y no conocer ni tu propio nombre; que hay personas que prefieren tirarse horas hablando que metidas en un antro cualquiera. Hoy puedo decir que me merezco el amor, porque me lo he ganado con todas las de la ley, y aunque la partida ha durado años y me he apostado hasta el alma, sigue conmigo, y no tengo miedo de perderla ya.

Hoy puedo decir que me merecía lo que tuve, y que el Karma hizo de las suyas, porque no hay mejor premio que alejarme de aquello que no merece estar en mi vida. Y cuando él llegue a vuestras vidas, mandarle un saludo de mi parte y darle las gracias por hacer de mi vida un paraíso que ni el mismísimo Caribe.

Y recordad lo que siempre se dice: todo acto tiene sus consecuencias, y tarde o temprano llegarán.


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