Escribir siempre tiene un por qué y un por quién.

12:34

Cuando estoy bien, escribo. Cuando estoy mal, escribo. Cuando quiero gritar hasta dejarme la voz pero no quiero que nadie se asuste, escribo. Cuando no sé con quien hablar, cuando me siento sola, escribo. Cuando me puede la emoción y necesito explotar hacia fuera ya que si no exploto por dentro, escribo.

Escribo por mi, por ti, por nosotros, por ellos, por aquellos que llegaron, por los que se fueron y hasta por los que ni siquiera llegaron. Escribo cuando no siento el alma y tengo que llamarla a gritos. Escribo cuando mi mente tiene un lío y mi corazón necesita deshacerlo, o al revés. Escribo cuando creó que la vida puede conmigo, y también cuando siento que me la voy a comer. Escribo porque si, y también porque no. Escribo porque creo que mi mejor oyente es un folio en blanco, porque aunque pueda cortar te deja hacer tu arte sin siquiera ponerte pegas. Escribo porque si no exploto, escribo porque mis sentimientos necesitan salir poco a poco, sin empujar, escribo porque a veces necesito vomitarlos y manchar todo con ellos. Escribo porque tengo miedo, y porque me gusta ser valiente enfrentándome a él. Escribo porque odio llorar, y porque me encanta hacerlo si es por algo que ya ha cobrado su sentido. Escribo porque te necesito, me necesito y nos necesito, y es la mejor manera de retratarnos. Escribo porque no quiero ser excéntrica y porque no puedo evitarlo. Escribo porque el cuento del duende que tenemos juntos merece ser contado.


Y te escribo en la piel, y en la vida, con tinta imborrable para que así nunca me olvides.


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